La muerte de un independentista
Gabriel García
El Diario/La Prensa,
September 29, 2005
La muerte de Filiberto Ojeda Ríos deja huérfano el movimiento independentista puertorriqueño, pero eso no significa que el movimiento está destruido. Con la muerte de Ríos comienza una nueva etapa en la lucha contra el colonialismo ha que a sido sometida la isla desde 1898.
En mi opinión creo firmemente que el movimiento por la independencia de Puerto Rico, se fortalecerá aún más con el resultado de esta experiencia trágica. pues todos sabemos que matando a lideres físicamente solo conseguimos inmortalizarlos, convertirlos en mártires después de haber sido héroes por largo tiempo en su carrera por la defensa de sus ideologías, programas y convicciones.
En el caso de Ojeda Ríos contamos otro episodio más de todos aquellos que hemos visto através de la historia, como por ejemplo el asesinato de Ernesto Guevara. Matar a Filiberto no fue un triunfo para el imperio sino un revés, por lo que acabo de escribir más arriba.
La complejidad del caso radica en la forma que se efectuaron los hechos.
Hubiera sido mucho mejor atrapar vivo al revolucionario, en vez de asesinarlo vilmente, y lo peor de todo es como fue asesinado.
Pues esta bien claro que lo dejaron desangrar, su agonía fue inmensa, no hubo sentimiento humanista de parte de los que lideraban la operación. Con ello se viola una vez más los derechos de vivir que corresponden a un ser humano-El FBI no pensó que con dicha acción, pone una vez más de manifiesto el poco respeto que se tiene por la vida de cualquiera que se oponga a los programas de EE.UU. en el mundo. En este episodio de crimen de estado se violaron los derechos humanos de Ojeda, se violaron los derechos del pueblo puertorriqueño, y se violó también la autoridad de la isla al no ser informada debidamente.
Con la muerte de Filiberto O. Ríos se cierra un largo capítulo de lucha, pero se abre otro de dignidad y decoro del pueblo puertorriqueño en su trayectoria de lucha en búsqueda de su total identidad.
Me uno humanamente al dolor de los familiares de Ríos y de todos aquellos que lloran su muerte.
Gabriel García vive en El Bronx, N.Y., y es Coordinador general del proyecto Partido Defensor de los Dominicanos (P.D.D.).
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