Un luchador de toda la vida, indispensable en Nueva York

Eva Sanchos

El Diario-La Prensa, 27 de septiembre de 2004

Nació de una familia trabajadora y fue miembro de los Young Lords

Nueva York El día que murió Richie Pérez, llamamos a más de media docena de amigos que habían tratado al activista boricua durante las últimas cuatro décadas. Algunos de ellos son ahora destacados políticos, periodistas y actores, pero todos ellos quisieron rememorar cómo Pérez les había inspirado en algún momento de sus vidas.

La actriz Rosie Pérez, quien actuó con él en “The King of the Jungle”, nos telefoneó desde Los Angeles, donde se encontraba trabajando, en cuanto recibió el mensaje. “Era el único que nos quedaba”, nos comentó hecha un mar de llanto.

Bertolt Brecht decía que aquellos que luchan durante muchos años son muy buenos, pero sólo los que lo hacen durante toda una vida son indispensables.

Pérez había invertido gran parte de su vida adulta tratando de construir un mundo más justo en Nueva York y, para muchos, su voz era indispensable.

Nacido en el seno de una familia trabajadora de El Bronx, Pérez se había formado en las escuelas y universidades públicas de la ciudad y después había formado a otros desde este sistema: primero, en el instituto James Monroe de El Bronx y, posteriormente, en CCNY, donde durante 15 años impartió cursos sobre historia puertorriqueña, política social, derechos civiles y medios de comunicación.

Pérez fue miembro de los Young Lords, el Comité para la Liberación de los Prisioneros Nacionalistas Puertorriqueños, la Coalición contra la Decisión Bakke y el Congreso Nacional por los Derechos de los Puertorriqueños.

Su lucha por los derechos de las minorías, le llevó a encabezar publicitadas campañas contra la brutalidad policial, en las que hizo suya las causas de Amadou Diallo, Abner Louima, Anthony Báez y muchas otras víctimas.

Durante las últimas dos décadas, Pérez trabajó en Community Service Society, una asociación comunitaria que desarrolla programas para los neoyorquinos más desfavorecidos. Su campaña de registro de votantes era uno de sus proyectos más ambiciosos y queridos. Con ella aspiraba a darles la voz que los privilegiados les negaban.

Pietri and Pérez Para Siempre

Igor González

Hola Hoy, 4 de junio 2004

Fueron poetas, intelectuales, amigos y familiares, y cultivaron por años una relativa discreción en los ámbitos ‘mainstream’ y, ahora que la muerte dejó un enorme hueco, emergen ante la opinión pública por cuanto representan esas dos luces puertorriqueñas que se apagaron no para siempre a principios de este año: el poeta Pedro Pietri y el activista Richard Pérez. Esta es la historia de un grupo de personas que tuvieron un asiento privilegiado en la historia reciente de la Gran Manzana, que compartieron junto a hombres que lucharon contra la injusticia y reivindicaron las raíces hispanas. Son los herederos de un legado que recién comienza a manifestarse a plenitud.

Pedro Pietri recitó por primera vez su ‘Obituario puertorriqueño’ (obra clave en la carrera del poeta y de gran impacto en la comunidad boricua) en la Primera Iglesia Metodista Hispana, la misma que le dio su último adiós. Aquello sucedió en 1969, año en que los Young Lords (grupo de activistas que nació pares defender los intereses del pueblo puertorriqueño) ocupó dicho templo por 11 días para crear programas comunitarios.

Entre los integrantes de los Young Lords, estaban Micky Meléndez, el activista Vicente ‘Panama’ Alba y Richie Pérez.

Pietri llegó sin proponérselo al grupo de Pérez y compañía. Desde distintas trincheras lucharon por motivos similares. “Las Young Lords se fundaron con un propósito social, político y económico, pero desconocíamos cómo incorporar el rol de la cultura,” recuerda Micky Meléndez, ex miembro de aquel grupo. “En eso llegó Pedro y todo el movimiento revivió.”

Pietri participó con su pluma irónica; Pérez, con sus principios y su fuerza. Amigos cercanos los recuerdan como “referentes,” “pioneros” y “maestros.”

“Ambos son personajes estelares que surgen del movimiento puertorriqueño, que es el pilar de las luchas actuales,” dice Vicente Alba. “Ellos surgen por la necesidad de justicia, sus contribuciones van a durar por el resto de la histories.” Parea ‘Panama,’ que define a su amigo activista como mentor y maestro, el arte de Pérez fue la lucha de los derechos civiles y humanos, mientras que “Pietri articuló esa lucha, la hizo verso y palabra.”

Luis Garden Acosta, otro eterno amigo y compañero, dice que conoció a Pérez en la Iglesia Metodista. “Richie fue un hombre de profundos principios, luchador, fuerte y bravo, pero también tuvo un inmenso corazón para ayudar y entregar amor,” recuerda.

Acosta, presidente de la asociación comunitaria El Puente, refiere la dedicación que caracterizó al trabajo de Pérez. ‘Él nunca dijo basta,’ era un luchador incansable, un héroe americano que no solo atraía a comunidades latinas, sino también a americanos y afro americanos.”

Fundadores y Activistas

Richie Pérez tenía un Ph.D en medios de comunicación, ejertió como profesor y fue uno de los fundadores del Congreso Nacional para los Derechos Puertorriqueños. “Richie tenía la capacidad de saber dónde va esta sociedad, era un luchador y no tenía problemas en cambiar el saco de profesor para ponerse a protestar,” señala ‘Panama.’

Pietri, por su parte, fundó en 1993, junco a Adal Maldonado, la Embajada Puertorriqueña, una jugada que sacó de las casillas al Departamento de Estado estadounidense. “Para qué esperar por un pasaporte, mejor lo hacemos nosotros mismos. Me lo han firmado en Cuba e Italia,” señaló el narrador en una de sus últimas entrevistas. Pérez comenzó su carrera en los años sesenta, junto a los míticos Young Lords, pero su carrera espíritu luchador siguió igual durante los ochenta y noventa. Hay dos hechos que marcarían para siempre el nombre de estos dos baluartes puertorriqueños.

Durante los años 90, Pérez formó un movimiento contra la brutalidad policial, y luchó incansablemente por esclarecer las muertes de Anthony Báez y Amadou Diallo, quienes fallecieron a manos de la policía en 1994 y 1999, respectivamente.

Pietri, mucho antes, comenzó otro movimiento, que con los. años se transformaría en el legendario y siempre vigente Nuyorican Poets Cafe. Hoy, junto a Miguel Algarin, son considerados pioneros de aquel espacio.

Obra y Legado

El poeta Jesús ‘Papoleto’ Meléndez fue para Pietri lo que Vicente Alba ‘Panama’ significó para Pérez: eternos amigos. Ambos acompañaron a sus camaradas en sus últimos días. ‘Papoleto’ viajó con Pietri a Tijuana, México, para buscar ayuda medica, mientras que ‘Panama’ organizó vigilias y fue la voz de Pérez. Ambos dejaron un enorme legado.

La última obra del poeta se tituló “Traveling To Tijuana To Smoke Marihuana.” Los últimos pasos profesionales de Pérez quedaron en el Community Service Society, donde se desempeñaba como director de políticas.

Jessica San Clemente, coordinadora del centro, afirma que la enseñanza más grande de Pérez fue “no rendirse jamás.” “Richie fue un guerrero que siempre luchó contra la injusticia social, él tenia una fuerza excepcional que proyectaba a los demás.”

Por su parte, la viuda de Pietri, Margarita Deida, señala que es may probable que la obra inconclusa de su esposo vea la luz en verano. “Hay libras por publicar, el trabajo de Pedro debe alcanzar a los jóvenes porque es una obra que proyecta esperanza y compromiso.” Pero también existe una campaña para nombrar una escuela en El Bronx con el nombre del autor. “Pedro fue un maestro contemporáneo, un inspirador y guía, su nombre debe estar entre los grandes,” afirma el poeta Ricardo Peña.

Ambos personajes, que hoy ya son parte del imaginario colectivo de Nueva York, murieron de cáncer a los 59 años de edad. Durante sus respectivos funerales se escuchó una frase clásica e inequívoca que sintetiza el espíritu de ambos: ‘Hasta la poesía siempre’ y “Pa’lante, siempre pa’lante.”